4 July 2014 by

Un
visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y un médico
legista acudieron al penal de Hermosillo, Sonora, para determinar las
condiciones de salud de José Manuel Mireles Valverde, exvocero de los
grupos de autodefensa de Michoacán, pero las autoridades les negaron el
acceso.
El primer visitador de la CEDH, Aldo Saraco, y el médico legista
Manuel Esteban García Dante, visitaron este martes las instalaciones del
Centro Federal de Readaptación Social Número 11, luego de que un grupo
de aproximadamente 30 personas se entrevistó con el ombudsman sonorense
Raúl Ramírez.
Parte de esta comitiva, integrada por la doctora Adoración Benítez,
Roberto Holguín Almada, director médico de la Casa del Diabético en
Sonora, y otros líderes sociales como Daniel Corvera Arvallo y María
Dolores Rodríguez Tepezano, estuvieron alrededor de dos horas afuera de
las instalaciones del penal sin poder tener contacto con Mireles.
El endocrinólogo Roberto Holguín explicó que de no recibir los
cuidados necesarios, Mireles Valverde corre el riesgo de morir, y dijo
que los medicamentos que consume requieren de una temperatura especial,
ya que se inactivan a los 30 grados centígrados, y las temperaturas en
Hermosillo promedian los 45 grados.
Con estrictas medidas de seguridad, los oficiales del Cefereso
tomaron fotografías y datos de todas las personas que acudieron a
solicitar permiso para visitar al líder social y les borraron videos y
material fotográfico.
A los medios de comunicación también les retuvieron las cámaras, les
extrajeron la tarjeta de memoria y les borraron el contenido.
El lunes pasado, José Manuel Mireles Valverde, acusado de portación
de armas de fuego de uso exclusivo de las fuerzas armadas y delitos
contra la salud, rindió su declaración preparatoria a través de una
videoconferencia ante el juez quinto de distrito con sede en Uruapan,
Michoacán, José Armando Wong Aceituno.
De acuerdo con el Consejo de la Judicatura Federal (CJF), el exvocero
de los grupos de autodefensa solicitó la duplicación del término
constitucional para aportar elementos en su defensa.
“No soy un criminal, soy un luchador social”, afirmó Mireles Valverde
en el Cefereso número 11, donde fue rapado y rasurado de barba y
bigote.
Aseguró ante el juez que no ha recibido los medicamentos que requiere
para su diabetes, tampoco alimentos ni bebidas, y que cuando le colocan
grilletes para trasladarlo de un lugar a otro dentro del penal, los
guardias lo lastiman del cuello y de los pies.