
La inverosímil versión oficial sobre la persecución y muerte de Heriberto Lazcano, tiene la sospecha de un trasfondo político: elementos de la Marina no se toparon con “El Lazca”, acudieron al desolado pueblo de Progreso porque ahí les pusieron al líder de “Los Zetas” en su momento más vulnerable, con la familia. Las hipótesis: reacción del Gobierno Federal ante el homicidio de José Eduardo Moreira Rodríguez, asesinado cuatro días antes también en Coahuila y por miembros de la banda delictiva de “Los Zetas”; el empoderamiento del Cártel de Sinaloa y el carpetazo de Calderón a hechos criminales.
En sus viajes largos andaba solo, con una mochila al hombro y desplazándose en autobús, evitando los aviones; pero al llegar a una ciudad bajo su control, usaba un teléfono público para dar aviso y acto seguido llegaban hasta él unos 30 vehículos que lo escoltaban día y noche prueba mas de que alguien lo entrego.
Aún presuntamente muerto, Heriberto Lazcano Lazcano sigue burlando a la justicia.
La persecución y caída del líder del Cártel de “Los Zetas” se convirtió en la burla hacia el Gobierno Federal que encabeza Felipe Calderón Hinojosa.
Primero por las lagunas de tiempo y forma en la relación de hechos dados a conocer por personal de la Secretaría de la Marina. Segundo, por el robo del cadáver de uno de los narcotraficantes más buscados de México y los Estados Unidos. Tercero, por la inverosímil versión de los hechos.
Las hipótesis alrededor de la ejecución oficial de Heriberto Lazcano, hábil para sobornar pueblos, iglesias, corporaciones y grupos criminales, y muerto a balazos en el municipio de Progreso, un poblado de poco más de 3 mil habitantes, son así:
Elementos de la Marina no se toparon con él, se los pusieron. Dada la lejanía de Progreso, ubicado en la zona de Monclova y con una extensión territorial que apenas sobrepasa el 1 por ciento del territorio de Coahuila, no es una demarcación de patrullaje regular. Cuando los elementos de la Marina llegaron al partido de beisbol, sabían a quién buscaban.
Coincidentemente no fue el Ejército Mexicano, ni la Policía Federal, corporación con mayor presencia en los estados del norte, los encargados del operativo, sino la Marina, institución que ha destacado por el favoritismo del Presidente Calderón y los recursos nacionales y extranjeros. Marinos fueron quienes en 2009 asesinaron en una operación para su captura a Arturo Beltrán Leyva “El Barbas”, y a quienes se les escapó Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera en febrero de este año, en Baja California Sur.
Considerando esos dos elementos y la falta de consistencia en la versión de la Secretaría de Marina, que fue liberando la información a cuentagotas, primero revelaron un enfrentamiento, luego la muerte de Lazcano, después el robo del cadáver, más tarde la colaboración de “La Ardilla” en la identificación, y finalmente, que un tercero se les escapó.
En la escena del crimen, refieren oficialmente que atendieron una denuncia ciudadana -estrategia del sexenio para atender pitazos-. Uno de los cuerpos quedó en la camioneta donde se encontraban “hombres armados”, el otro a unos cuantos metros y un tercero escapó. La versión en Coahuila es que el primer caído, el del vehículo, tenía parentesco con Lazcano, quien observaba un partido de beisbol donde participaban personas de su interés particular.
Ante el abatimiento del primero, el líder de “Los Zetas” repelió la agresión y huyó. Ahí cayó muerto, mientras un tercero esquivó el convoy marino sin más.
Estos hechos dan cuenta de que los Marinos iban preparados para atacar específicamente a quienes se encontraban en la camioneta, dado que abrieron fuego sin solicitar revisión. La hipótesis de que se los pusieron para su ejecución persiste.
La venganza política contra el narcotráfico. Tres días antes de la supuesta muerte de Heriberto Lazcano, el hijo de Humberto Moreira fue ejecutado también en Coahuila. Las primeras investigaciones del gobierno estatal en colaboración con la PGR, identificaron como responsables al grupo de “Los Zetas”.
La consecuencia de la muerte de José Eduardo Moreira Rodríguez, hijo del político priista y cercano a Enrique Peña Nieto, habría sido la caída de Heriberto Lazcano, quien a la fecha era el líder máximo de la organización criminal. Esa hipótesis supone un arreglo entre corporaciones policíacas y elementos del crimen organizado para la búsqueda y ubicación de “El Lazca” y su posterior abatimiento a balazos por parte de los Marinos.
La participación del Cártel de Sinaloa. Ligada a la hipótesis tres, la participación de miembros del cártel comandado por “El Chapo” Guzmán, acérrimo enemigo de Lazcano, en la ubicación del mismo, no es una teoría a desechar. Además coincide con la versión de un fortalecimiento del Cártel de Sinaloa ante la ejecución o aprehensión de los líderes de los cárteles rivales.
En todos los casos, sea el móvil del operativo de la Marina que concluyó con la vida de Lazcano, político, de guerra de cárteles o venganza oficial, el común denominador es que la versión de los Marinos no es consistente con una persecución fortuita; los indicios son que a Heriberto Lazcano lo entregaron al Gobierno Federal para su muerte.
Bajo esa premisa, dos son los beneficiados con la muerte del capo:
Uno: La presidencia de Felipe Calderón Hinojosa -la más apresurada en dar por concluido el tema- para cerrar el sexenio con la baja de uno de los narcotraficantes más buscados en el ámbito binacional.
Dos: El cártel de Sinaloa, que ve una oportunidad para eliminar a los minados “Zetas”, aún bajo el liderazgo de Miguel Treviño “El Z-40”, de controlar finalmente el territorio que le ha sido negado desde la década de los ochenta: el Golfo mexicano.
Sin embargo, el gobierno de Calderón concluye con una pifia más: el robo del cuerpo de Heriberto Lazcano Lazcano. Enviado a una modesta funeraria, la versión oficial es que hasta ahí llegó un comando criminal a rescatar el cadáver para evitar manipulaciones y darle al estilo mafioso, la cristiana sepultura.
Las vergüenzas oficiales continuarían con Homero Ramos Gloria, procurador de Justicia del Estado de Coahuila, al revelar que se habían robado los cadáveres, incluido el de “El Lazca”:
“El propietario de la Funeraria García notificó al Ministerio Público a las 8:05 horas del día 8 de octubre, que entre la 1:00 y 1:30 del mismo día se presentó un comando cubierto del rostro y fuertemente armado, el cual después de someter al personal tomaron los cuerpos y en la carroza los sustrajeron de las instalaciones”,
El zafarrancho gubernamental federal y estatal continuaría el 10 de octubre entre la SEMAR y el Gobierno del Estado de Coahuila, al aventarse la bolita en cuanto a la responsabilidad de la custodia del muerto:
“La autoridad local es responsable, tan es así que hacemos entrega, tenemos nuestras actas de puesta a disposición, y todo en el sentido de que recibieron los cuerpos”, expuso José Luis Vergara, vocero de la Secretaría de Marina.
El gobierno estatal de Coahuila refutó: “No tenemos facultad para mover ningún tipo de escena de este tipo”.
Lo más chusco fue que Salvador Martínez Escobedo “La Ardilla” fungió como perito en la identificación de cadáveres: Para dar certeza a sus pifias, gobiernos Federal y Estatal confiaron en que el sujeto en mención identificó el cadáver de Heriberto Lazcano.
A pesar que del propio Gobierno Federal salió la versión de un distanciamiento entre los dos máximos representantes de “Los Zetas”, Miguel Treviño y Heriberto Lazcano, el jueves 11 de octubre la opinión oficial fue que el primero había sido el autor intelectual del robo del cuerpo.
A 50 días de que concluya el sexenio, el gobierno del Presidente Felipe Calderón le quitó del camino a Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa, a sus dos principales enemigos en el Golfo de México.
La primera semana de septiembre de 2012 fue aprehendido por elementos de la Marina en Tamaulipas, Mario Cárdenas Guillén, hermano de Osiel y heredero del Cártel del Golfo luego de la muerte -en 2010- de Antonio Cárdenas Guillén, “Tony Tormenta”.
El 7 de octubre, elementos de la Secretaría de Marina ejecutaron a Heriberto Lazcano Lazcano “El Lazca”, líder del Cártel de “Los Zetas”.
En ambas estructuras criminales ya hay sucesores, Mario Armando Ramírez Treviño, “El X20” en el Golfo, y Manuel Treviño “El Z40” en Los Zetas, pero ninguno de ellos enfrentó al cártel de Joaquín Guzmán Loera, como los Guillén o Lazcano.
Mario Cárdenas Guillén y Heriberto Lazcano -distanciados-, eran el principal impedimento para que “El Chapo” Guzmán dominara los estados que comprenden el Golfo de México, como Veracruz y Tamaulipas, y el sureste y norte mexicanos, Nuevo León y Coahuila.
El intocable “Triángulo Dorado”
La intersección que hacen los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango, es conocida como “Triángulo Dorado”, paraíso de Joaquín “El Chapo” Guzmán y corredor excelso para el trasiego de droga a Estados Unidos.
El 5 de enero de 2012, el Presidente Felipe Calderón inauguró en tierras del “Chapo” el Puente Baluarte, calificado como “el más grande del mundo”, que une a Sinaloa con Durango: “No puedo ocultar mi gran emoción de ver el puente terminado”, festejó el primer mandatario.
En el “Triángulo Dorado”, los amigos de Guzmán Loera son intocables. Ismael “El Mayo” Zambada y Juan José Esparragoza Moreno “El Azul” transitan impunemente. En el resto de los estados dominados por el narcotráfico, las aprehensiones son generalmente de enemigos del Cártel de Sinaloa.
Por ejemplo, la detención Eduardo Costilla “El Coss”, ocurrida el 12 de septiembre de 2012 en Tamaulipas; Osiel Cárdenas Guillén, capturado el 14 de marzo de 2003 en Tamaulipas y extraditado en 2007; Mario Cárdenas Guillén, también aprehendido el 4 de septiembre de 2012, en Matamoros, Tamaulipas. Arnoldo Rueda Medina “La Minsa”, detenido el 11 de julio de 2009 en Morelia, Michoacán; Nazario Moreno “El Chayo”, abatido por el Ejército el 9 de diciembre de 2010, también en Michoacán; y Edgar Valdés “La Barbie”, capturado el 30 de agosto de 2010 en los límites de Guerrero y Morelos.
Eduardo Arellano Félix, arrestado el 28 de octubre de 2008 en Tijuana, Baja California; Arturo Beltrán Leyva, asesinado en diciembre de 2009 en Cuernavaca, Morelos; “Nacho” Coronel, acribillado el 29 de julio de 2010 en Zapopan, Jalisco.
Asimismo, Ezequiel Cárdenas Rivera, de 23 años, vástago de Ezequiel Cárdenas Guillén, detenido el 30 de noviembre de 2011 en Tamaulipas; y José Treviño Morales, capturado el 11 de junio de 2012 en Estados Unidos.
Al final de la lista -hasta el momento- se encuentra Heriberto Lazcano Lazcano, supuestamente ejecutado en el municipio de Progreso, en el Estado de Coahuila.
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