lunes, 15 de octubre de 2012

Socio del narco mexicano: `El Loco´ Barrera, la caída del capo


BOGOTÁ, COL.- El narcotraficante colombiano, Daniel “El Loco” Barrera, considerado el último gran capo de la droga de este País, preparaba una guerra contra el Cártel de Sinaloa de Joaquín “El Chapo Guzmán” en los días previos a su detención, el pasado 18 de septiembre en San Cristóbal, Venezuela, de acuerdo con un reporte de inteligencia de la Policía colombiana.
Según el informe, “El Loco” y Guzmán habían sido socios cercanos en los últimos años, pero la alianza comenzó a deteriorarse desde el año anterior, cuando ambos capos iniciaron una disputa por el control regional del negocio del narcotráfico.
Un factor que contribuyó “a la desestabilización” de esa sociedad fue la caída, en 2010, de los dos cabecillas de la denominada Junta Internacional del Narcotráfico, los colombianos Luis Agustín Caicedo Velandia, Lucho, y Julio Lozano Pirateque. El primero fue capturado en Argentina durante una redada de la Agencia Antidrogas de EU (DEA), en abril de ese año, y el segundo se entregó a la justicia estadounidense siete meses después.
El reporte de la Policía colombiana señaló que “El Loco” Barrera intentó quedarse con el negocio de Lucho y Lozano Pirateque y buscó “cobijar bajo su mando a todos los cabecillas del narco a nivel latinoamericano, situación que despertó la codicia del “Chapo Guzmán”, alterando más las relaciones entre estos dos capos del narco.
LA HISTORIA
El mexicano se inició en el negocio del narco desde 1980, cuando se asoció con Miguel Ángel Félix Gallardo, “El Padrino”, líder del Cártel de Guadalajara. Tras la detención de éste, en 1989, “El Chapo” fundó el Cártel de Sinaloa.
A finales de 2011, un subalterno de “El Chapo” conocido con el alias de “Amparo” suministró información a la Policía antidrogas de República Dominicana para capturar al colombiano, Henry Toro Pedroza, alias “Chocolate”, quien había sido el enlace de Barrera con los cárteles mexicanos de Sinaloa y de “Los Zetas”.
Gracias a la información del emisario de “El Chapo”, Toro Pedroza fue capturado por la Policía dominicana y deportado a Colombia a principios de 2012, “lo que despertó la ira de Barrera contra el jefe del Cártel de Sinaloa”, agregó la investigación. Según el reporte de inteligencia, la guerra que pensaba desatar Barrera contra Guzmán la ejecutaría con el apoyo de una facción de “Los Zetas”.
“El Loco” estaba habituado a enfrentar a sus enemigos con fiereza y audacia criminal. Con 25 años en el mundo del narcotráfico, era consciente de que el poder de un jefe del hampa radica en su capacidad para hacerse respetar ante quien sea y en su determinación para aniquilar a cualquier enemigo, por muy fuerte y despiadado que éste sea. Así se ganó el apodo de “El Loco”.
La importancia de Barrera como líder criminal era tal, que su detención, ocurrida el 18 de septiembre en San Cristóbal, ciudad venezolana fronteriza con Colombia, fue anunciada al País por el mismísimo presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien describió al delincuente como “el último gran capo” del narco de esta nación.
Durante años, fue el hombre más buscado de Sudamérica. De acuerdo con informes de inteligencia, Barrera, un “narco puro” que llenó los vacíos que dejaron en su momento los jefes de los cárteles de Medellín y Cali, Pablo Escobar Gaviria y los hermanos Rodríguez Orejuela, respectivamente, llegó a manejar el 40% de las “exportaciones” de cocaína producida en Colombia y a lo largo de su carrera delictiva traficó hacia el exterior unas 900 toneladas de esa droga.
De ser cierta esa información, Barrera habría “exportado” cocaína cuyo valor en el mercado negro al mayoreo en EU habría alcanzado unos 22 mil 500 mdd, cifra equivalente al 29% de la deuda externa colombiana.
La Fiscalía local está rastreando más de 200 bienes inmuebles, empresas y sociedades de “El Loco”, quien posee una enorme fortuna a nombre de testaferros y de dos hermanos que padecen síndrome de Down y que son la “luz de sus ojos”.
DE CARGADOR A UN RECONOCIDO CAPO
A fines de los 80, Barrera era un humilde cargador de bultos en la central de abastos de esta capital. Su carrera delictiva comenzó de la mano de su hermano mayor, Omar, quien era “cocinero” en un pequeño laboratorio de cocaína en las selvas surorientales de Guaviare y que fue asesinado por una banda rival. “El Loco” aniquiló a los homicidas y se ganó el respeto del hampa.
Su vertiginoso ascenso en el mundo del narco se produjo al amparo de la guerrilla de las FARC, a las que compraba la hoja de coca producida en las áreas bajo su control; luego la transformaba en cocaína y la colocaba en el exterior.
EL PRIMER GRAN INTERMEDIARIO
“Fue el primer gran intermediario entre las FARC y los cárteles mexicanos”, según la Policía colombiana. Gran parte de la coca que se produce en las selvas del sur de Colombia pasaba por sus manos, sin importar que ésta proviniera de las FARC o de los grupos paramilitares de extrema derecha y sus remanentes.
Para la Policía Nacional de Colombia (PNC), con la detención de “El Loco” Barrera los cárteles mexicanos de la droga pierden a su principal abastecedor de cocaína de los últimos años.
En sus mejores días, llegó a enviar “al menos 20 toneladas de cocaína al mes” a los cárteles de Sinaloa y de “Los Zetas”, según el reporte de inteligencia.
Barrera enviaba los cargamentos de cocaína a través de la frontera con Venezuela, de donde la trasladaba a Honduras y Guatemala en coordinación con los cárteles mexicanos, que la colocaban en EU, Europa y África.
Esto consolidó al narco colombiano como “jefe de una organización criminal con capacidad de articular todo el proceso de producción, tráfico y comercialización de la cocaína”.
El informe de la Policía colombiana indicó que la alianza de “El Loco” Barrera con los cárteles mexicanos se realizó a través de los hermanos Javier Antonio, Juan Carlos y Luis Enrique Calle Serna, conocidos como “Los Combas” y quienes lideraban la poderosa banda narcoparamilitar “Los Rastrojos”.
Juan Carlos está detenido en Colombia desde marzo de 2012 y Javier Antonio y Luis Enrique se entregaron a la justicia estadounidense, el primero en mayo y el segundo en octubre. Ambos esperan juicio por narcotráfico en una cárcel en NY.
A CONTROL REMOTO
El director de la PNC, el general José Roberto León Riaño, aseguró que Barrera se refugió en Venezuela desde 2008, donde se movilizaba entre Caracas, la suroccidental ciudad de Barinas y la fronteriza San Cristóbal, donde utilizaba 69 diferentes teléfonos públicos para comunicarse con sus lugartenientes. En uno de ellos fue capturado.
Desde Venezuela, el capo siguió manejando el trasiego de cocaína hacia EU en sociedad con los cárteles mexicanos, pero el acoso policiaco le generó cada vez más problemas para operar el negocio. “El Chapo” Guzmán aprovechó la situación y “venía apropiándose de una buena cantidad de dinero perteneciente a las ganancia de `El Loco´ en el tráfico de cocaína, lo que hizo que el pacto entre estos dos capos del narco se acabara”, según la Policía colombiana.
En febrero de 2012, sicarios de los hermanos Calle Serna secuestraron a un enlace de “El Chapo” en Colombia conocido con el alias de “Sebas” y lo entregaron a Barrera, “quien ordenó torturarlo y asesinarlo”.
Hoy, Barrera espera en una celda en Caracas, Venezuela, su deportación a Colombia. También enfrenta cargos criminales en EU. “El Chapo”, mientras tanto, libra sus propias guerras, desde la clandestinidad.
LA EXTRADICIÓN
Luego de la captura, hace tres semanas en San Cristóbal, el gobierno de Venezuela no ha decidido nada sobre qué hará con El Loco Barrera, quien se identificó con este pasaporte falso. No se sabe si lo deportará a Colombia o lo extraditará a Estados Unidos.

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