
Policías municipales ordenaron primeramente parar el son de tres bandas musicales, quienes entonaban corridos en alusión a “El Chapo”.
Ello provocó la molestia de varios jóvenes, quienes fumaban marihuana, e inició la trifulca. Gritos y palabras altisonantes se apoderó del escenario convertido frente a Catedral. Tres calles aledañas fueron cerradas a la circulación vial.
Los marchistas comenzaron a lanzar botellas de plástico con agua contra la autoridad. Convertidos en proyectiles, los cilindros pegaban en los cuerpos de más de 200 policías municipales y ministeriales quienes trataban de controlar la gresca. Irónicamente la Policía Estatal preventiva no se presentó al llamado.



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