lunes, 17 de noviembre de 2014

yonarco.com,Fuerzas Armadas Van por “El Grande”: Sicario del Cártel de Sinaloa en LaPaz


cruz alfonso lozoya uriarte, "el grande"
El principal objetivo de autoridades estatales, federales y fuerzas armadas, después de la jornada violenta en La Paz, Baja California Sur; es cazar a -según testimonios y pruebas de balística y periciales que obran en Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE)- a uno de los principales responsables materiales de levantones, torturas, ejecuciones, calcinados, decapitados y balaceras, cuya feroz cacería de narcomenudistas, ha dejado hasta el momento 38 personas muertas.
Se trata de Cruz Alonso Lozoya Uriarte “El Grande”, quien, según su perfil criminal elaborado por autoridades estatales, es “extremadamente violento”, “hostil”, “peligroso”, “inestable”, “superficial” y “usa la violencia como medio de presión o actuación”. Sobre todo, es un delincuente formado en la escuela del crimen del ex capo Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Nacido el 3 de mayo de 1993, originario de Culiacán, Sinaloa; el sicario aparece en el último mapa delictivo elaborado por autoridades federales y militares como el brazo ejecutor de Ranulfo López Portillo “El Ranulfo”; Alejandro Sánchez Trejo “El Frane”; Vidal Martínez Barraza “El Vidal” o “El Víctor”; y de José Fernando Torres Montenegro y/o José Francisco Ojeda Torres “El Pepillo”, principales jefes criminales del Cártel de Sinaloa en La Paz.
La última aparición del jefe de sicarios, de apenas 21 años de edad, fue durante la balacera del 1 de noviembre en la calle Ramírez, entre Manuel Márquez de León y Miguel L. Legaspy, Colonia Centro de la capital del Estado.
Según las primeras investigaciones de la PGJE, el comando armado de “El Grande” interceptó a un drogadicto, lo levantó y lo obligó a realizar una llamada telefónica y solicitar un supuesto pedido de droga a narcomenudistas de la zona norte, y adversarios de la zona sur, bajo el dominio del Cártel de Sinaloa.
Un testigo señaló que el plan original era que “los narcomenudistas iban a ser levantados por “El Grande” y su gente, habían acordado como punto de encuentro para la operación de compra de droga la esquina de la calle Ramírez y Miguel L. Legaspy, donde para despistar y no levantar sospechas, estarían esperando cinco drogadictos a los vendedores”.
Los narcomenudistas de la zona norte, controlada por el Cártel de los Beltrán Leyva, salieron de la colonia El Pedregal del Cortés, a bordo de un automóvil Mazda línea 3, modelo 2014, de color gris rata, cuatro puertas y placas de circulación BBA-89-13, el cual era manejado por Paulino de Jesús Lucero Ortiz. De copiloto iba José Luis Ponce Ruiz “El Ponce”, y en la parte trasera estaba Juan Carlos Morales Vargas y/o Juan Carlos Morales Barrios “El Chapo”, “El Pancho” o “El Panchito”.
Según el testimonio del único sobreviviente de esa balacera, Paulino de Jesús Lucero Ortiz, ese día decidió salir armado a la entrega del pedido de droga -tras recibir la llamada- “por lo caliente del terreno y la cacería que se había desatado contra narcomenudistas de ambos bandos”, por lo que se llevó su pistola Glock tipo escuadra 9 milímetros, y un par de cargadores.
El sobreviviente relató que cuando iban por la calle Manuel Márquez de León, al doblar por la calle Ramírez, observaron una camioneta blanca Volkswagen Touareg sospechosa, con entre tres y cuatro sujetos arriba, por lo que se puso alerta, quitó el seguro al arma y puso tiro arriba. Fue la misma que -relató- le cerró violentamente el paso, cuando estaban a unos metros de llegar a su destino y de donde descendió, de la puerta del lado izquierdo, “un sicario enchalecado con un rifle de asalto R-15, y comenzó a disparar en su contra”.
El sobreviviente dijo haber observado cuando iban a ser agredidos, por lo que abrió rápidamente su puerta y se tiró al piso, justamente cuando se escuchó la primera descarga y casi de inmediato la segunda, hasta que el asesino dejó de disparar; por lo que aprovechó, se levantó y disparó en contra del pistolero, asentando uno de los disparos en la frente del sicario, por lo que cayó fulminado. Fue entonces cuando observó a otro sicario descender del vehículo, de la puerta del lado derecho.
El pistolero no peleó de frente, es decir, no salió a disparar -como suelen decir en el bajo mundo- “de bato a bato”, sino se ocultó detrás de la camioneta, levantó un rifle AK-47 sobre el techo de la unidad y comenzó a disparar en contra del vehículo, haciendo blanco en “El Chapo” o “El Panchito”, cuando había logrado salir herido del asiento trasero de la unidad y se arrastraba casi en la acera de la banqueta.
Los agresores salieron huyendo de la escena del crimen, dejando con tres heridas al único sobreviviente del enfrentamiento, un rozón de bala en la nariz y dos tiros en el lado derecho del dorso.
En la escena del crimen, quedaron muertos:
* El sicario José Ángel González Portillo “El 27”, de 20 años, originario de Baridaguato, Sinaloa. Recibió un disparo en la cabeza.
* El narcomenudista José Luis Ponce Ruiz “El Ponce”, de 27, oriundo de Ciudad Obregón, Sonora. Le pegaron tres disparos en la cabeza.
* El narcomenudista Juan Carlos Morales Vargas y/o Juan Carlos Morales Barrios “El Chapo”, “El Pancho” o “El Panchito”, nativo de Guaymas, Sonora. Le propinaron dos disparos en la cabeza y tres en el tórax.
Una vez cesado el fuego, los testigos de la balacera se asomaron por las ventanas de sus casas y observaron a una persona herida con sangre en rostro y brazos, vestida con camisa roja, pantalón de mezclilla y tenis negros con rayas, quien corría sobre la calle de Ramírez hacia la Manuel Márquez de León.
Las personas relataron que el herido cargaba una bolsa negra en las manos, de la cual sacaba dinero y envoltorios de droga, y los iba tirado hacia dentro de las casas hasta llegar a media cuadra sobre la calle Manuel Márquez de León, entre Ramírez y Altamirano, hasta abandonar la bolsa negra en la pared de una casa.
Asimismo, que regresó hacia la escena del crimen, y se tiró al piso, fue entonces que comenzaron a llegar patrullas de la Policía Municipal de La Paz, y después, de la Estatal Preventiva.yonarco.com
Cuando estaba tirado en el piso, los agentes de ambas corporaciones preguntaron si había reconocido a los agresores, y de inmediato respondió: “Fue “El Grande”, y ofreció las características de la camioneta donde habían huido.
Aún dudosos, los agentes preguntaron cómo es “El Grande”, a lo que atinó a decir: “Antes operaba de este lado y lo tengo en fotos”, y agregó: “Es de aproximadamente 1.90 metros de altura, complexión mediana y güero, ojos cafés claros, sin bigote y cabello medio largo”.
En la escena del crimen, la PGJE recolectó 60 cartuchos percutidos calibre .223 y un cargador y 25 de 7.62 x 39, así como tres cartuchos 9 milímetros, dos cargadores y una pistola Glock; además de un chaleco antibalas y una granada que venía entre la ropa del sicario abatido.
Sin embargo, durante las primeras pesquisas, lo primero que llamó la atención de los agentes de investigación de la PGJE fue la desaparición del rifle R-15 del pistolero muerto. Las primeras investigaciones dan cuenta que un agente de la Municipal de La Paz quitó el rifle de sus manos al sicario asesinado y se lo llevó, por lo que la PGJE investiga el paradero.
El principal sospecho hasta ahora es un agente que resultó ser hermano del narcomenudista y único sobreviviente de esta balacera, quien dicho sea de paso, fue consignado por la muerte de José Ángel González Portillo “El 27”, cuyo caso quedó registrado bajo el número de averiguación previa LPZ/068/HOM/2014.
El nombre del agente es César Augusto Lucero Ortiz, quien según investigaciones oficiales, casualmente está asignado en el mismo sector, donde su hermano distribuía droga en la zona norte de La Paz.

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